lunes, 14 de junio de 2010

¿A cuál elegimos?


Esta chica, llamada Crystal Renn, es una de las pocas supermodelos talla XL del mundo. Esa de la foto izquierda es la misma que la de la foto derecha, solo que aquella con una talla 34 y la otra, con una feliz, según ella misma afirma, 42.
Su historia, en cierto modo, está vinculada a todas nosotras, en algún momento de nuestra vida en el que sentimos que el peso pesa más (valga la redundancia) que las propias ideas, la elegancia y los sentimientos. La moraleja de esto no es que todas nos pongamos a comer para alcanzar una talla 42 (a mí tampoco me hace falta, porque ya la tengo) sino que si no estás contenta con tu cuerpo debes poner remedio. No tienes por qué sentirte infeliz estando gorda, y tampoco, como en el caso de Crystal, siendo delgada.
Y qué queréis que os diga, personalmente no cambio mi buena chuleta por un verdura cruda y bebidas light. Ale, y que aproveche.

miércoles, 9 de junio de 2010

Mi idolatrada felatriz

Por Fernando Arrabal


Sí, es una depravación que te lama tu falo.
Sí, es un horror que mis principios quebrante.
Sí, es una guarrería que te chupe el meato.
Sí, es una incongruencia que por amor lo haga.
Sí, es una insalubridad que me trague tu esperma.
Sí, es una aberración que a tu sexo me incline.
Sí, es una debilidad que libre me someta.
Sí, es un sacrificio de saliva y de alma.
Sí, es una contradicción sofocarme de amor.
Sí, es un desatino que a tu vientre me pliegue.
Sí, es una inmoralidad que me coma tu sable.
Sí, es un disparate que mi boca sea coño.
Sí, es un gran pecado que incluso Dios condena
…por los siglos de los siglos.

Me gusta ser eterna para tu tiempo y tu celo.
Me gusta ser estrecha en mi nicho de senos.
Me gusta irrumpir con un dedo en tu ano.
Me gusta preceder tus ganas más perversas.
Me gusta babearte mientras tus bolos sobo.
Me gusta succionar inmóvil “à pleine bouche”.
Me gusta ser tu droga del mundo más inmundo.
Me gusta que mi culo sea cacho de tu cielo.
Me gusta que a mi cuerpo le dictes tu capricho.
Me gusta que mi lengua se cubra de pimienta.
Me gusta que en mi boca te cune mi adentro.
Me gusta que me plantes tu cuchillo en mi velo.
Me gusta provocar la explosión de tu zumo
… por los siglos de los siglos.


Me siento realzada cuando a tu sexo bajo.
Me veo deseada cuando tu daga enardezco.
Me juzgo disoluta por mi ritmo lascivo.
Me place que dirijas mi nuca con tus manos.
Me hago mariposa con tu músculo en fiebre.
Me encanta la impudicia de besarlo sin fin.
Me llena corromperme para atizar tu vicio.
Me priva encanallarme con tu flor en mi glotis.
Me chifla rebañar lo negro de tu pozo.
Me excita regularme por regla de tu éxtasis.
Me enloquece fumar con tu filtro de amor
…por los siglos de los siglos.

Tu mazo rezumando… ya tocas campanilla.
Mis labios le menean… ya vives en la gloria.
Envuelto por mi frote… ya visionas edenes.
Trenzado de caricias… ya sueñas imposibles.
Palpitando animal… ya vuelas al nirvana.
Por el cielo de boca… ya corres al misterio.
A mi cara penetras… ya cautivas la imagen.
En espera del éxtasis…ya lo pospones siempre.
Tu cola es lo primero… ya tiembla el universo.
Las lágrimas de gozo… ya llegan gota a gota.
Tu rocío de néctar… ya riega mi garganta.
Comulgamos unidos… a dos y para siempre
… por los siglos de los siglos.

jueves, 3 de junio de 2010

historias de un tren


El día de su cumpleaños no terminó exactamente como ella quería. Era una pena que no pudiese hablarle, ni verle. Así que se fue a dormir y tuvo un sueño de esos que se recuerdan perfectamente, de los que por mucho que te despiertes con un sobresalto vives durante todo el día.
En el sueño iba en el tren y de repente en la primera parada del trayecto, vio su cara. Nítida, seria. Fue una suerte ir en la parte trasera del vagón. Empezó a saludar con la mano como si le fuese la vida en ello, gritándole con palabras que no salían de su boca. Él miró y empezó a sonreir y a saludar, el tren se movía, era como revivir la despedida incierta del último día que se vieron, una vez más. De repente el tren se paró. Ahora, ella, pálida comenzó a reflexionar acerca de seguir sus impulsos y bajarse del tren, abrazarlo, besarlo (por qué no) y olerlo. Pero su historia, la de ellos dos, y su ilusión se habían acabado hacía tiempo. Así que justo cuando estaba en la puerta dispuesta a salir, las puertas se cerraron y con ella toda esperanza de volver a verle, el tren empezó a moverse. Entonces...

Le vio.


él corría como si no hubiese asfalto sobre el que caerse, flotando hasta llegar al tren, con la sonrisa aún en la cara. Los cristales del tren quisieron romperse hasta hacerse diamantes sobre el apeadero de aquella ciudad. Pero no lo hicieron. Ella no tuvo más remedio que sentarse en el tren con la cara de abatimiento, esperando despertarse del sueño.



Cuando despertó, todavía era el día de su cumpleaños, hizo una foto con el móvil y la puso de fondo, para inmortalizar ese día. Para saber que todos los días serían ese. Para no abandonarle nunca más.

lunes, 31 de mayo de 2010

de los caballos y otros demonios



Ya no volveré a mirar igual a un caballo. Según el libro Super Freakonomics, los caballos hubiesen sido a finales del siglo XX el enemigo público número uno. No solo porque la gente moría atropellada (se deduce que en Nueva York moría más gente atropellada por caballos que hoy en día en accidentes de coche) sino porque estos eran responsables de las moscas, estiércol y orina que traían con ellas nuevas infecciones a las ciudades. De hecho, si en el siglo XX se hablaba de contaminación, las personas tenían en mente la contaminación generada por los caballos. Y sus flatulencias, como las de las vacas, son una de las primeras causas de contaminación ambiental del planeta. ¿Distracción o realidad? Lo cierto es que estamos tan ensimismados en nuestra época, nuestro siglo y nuestra cultura que no vemos más allá. Vamos, que dejemos de creernos especiales es la moraleja.



Otra moraleja del día: solo quedamos unas pocas rebeldes, pero el ayuntamiento de Sevilla no podrá con NOSOTRAS. Si hace falta coger el de montequinto se coge el autobús de montequinto, pero no pienso ir a la UPO en METRO, canallas!


Y si no… siempre nos quedarán los coches de caballos…^^

jueves, 6 de mayo de 2010

HARTA



A veces no podemos evitar decepcionarnos. En el mejor de los casos lo hace una película, un mal libro, una nota. En el peor, una persona. Un amor. Decía Walt Whitman que debemos aceptar la realidad sin cuestionarla. Pero qué pasa cuando en esa realidad solo hay sombras y no se ve nada claro? Debemos seguir aceptándola? Yo quiero averiguar, y seguir investigando los porqués de estas pequeñas decepciones.


Algunas mujeres, inevitablemente, a medida que pasan los días junto a alguien que les atrae comienzan a sentirse inseguras, ya no se muestran como son y, como consecuencia, acaban siendo pasto para libros de mala literatura. Amores imposibles, les llaman. Pero nada más lejos de la realidad, no existen. Quien lo crea tiene una gran e infinita excusa para darse durante el resto de su vida. Pero ¿qué pasa con la lucha? Con el ¿todo vale en el amor y en la guerra? ¿con el romanticismo gastado y a veces tan necesario incluso con el chico de la discoteca?. Se muere.


Y después todo acaba y nadie se hace preguntas, nadie se llama, nadie se vuelve a mirar a la cara. Porque tienen miedo al futuro o quizás lo tengan del pasado. Esas personas que solo viven en el presente no pueden evitar los otros dos espacios temporales y sin embargo presumen de hacerlo. Pero os diré una cosa, no está bien hacerlo utilizando a los demás. No está bien. Y la sociedad les deja, nosotros les dejamos hacerlo. Uno de esos hombres que solo sirven para eso, me decía una amiga hace poco. Y yo pensé: ¿Tan poco valor se dan a ellos mismos? ¿Quién pondrá el punto final o al menos le dará una buena bofetada a su indolencia?

miércoles, 28 de abril de 2010

buongiorno principessa


porque la vida, aunque no sea una película, a veces lo parece...


"Dimenticavo di dirle..."

"Dica"

"che ho una voglia di fare l´amore con lei che non si può immaginare, ma questo non lo dirò mai a nessuno, soprattuto a lei, mi dovrebbero torturare per farmelo dire"

"dire cosa?"

"che ho voglia di fare l´amore con lei, ma non una volta sola, tante volta, ma a lei non lo dirò mai, solo se diventassi scemo le direi che farei l´amore anche ora qui davanti a casa per tutta la vita"

jueves, 15 de abril de 2010

hormiguitas

me enamoraba de tí la forma que tenías de sortear la fila de hormiguitas en el asfalto...