
lunes, 14 de junio de 2010
¿A cuál elegimos?

miércoles, 9 de junio de 2010
Mi idolatrada felatriz
Sí, es una depravación que te lama tu falo.
Sí, es un horror que mis principios quebrante.
Sí, es una guarrería que te chupe el meato.
Sí, es una incongruencia que por amor lo haga.
Sí, es una insalubridad que me trague tu esperma.
Sí, es una aberración que a tu sexo me incline.
Sí, es una debilidad que libre me someta.
Sí, es un sacrificio de saliva y de alma.
Sí, es una contradicción sofocarme de amor.
Sí, es un desatino que a tu vientre me pliegue.
Sí, es una inmoralidad que me coma tu sable.
Sí, es un disparate que mi boca sea coño.
Sí, es un gran pecado que incluso Dios condena
…por los siglos de los siglos.
Me gusta ser eterna para tu tiempo y tu celo.
Me gusta ser estrecha en mi nicho de senos.
Me gusta irrumpir con un dedo en tu ano.
Me gusta preceder tus ganas más perversas.
Me gusta babearte mientras tus bolos sobo.
Me gusta succionar inmóvil “à pleine bouche”.
Me gusta ser tu droga del mundo más inmundo.
Me gusta que mi culo sea cacho de tu cielo.
Me gusta que a mi cuerpo le dictes tu capricho.
Me gusta que mi lengua se cubra de pimienta.
Me gusta que en mi boca te cune mi adentro.
Me gusta que me plantes tu cuchillo en mi velo.
Me gusta provocar la explosión de tu zumo
… por los siglos de los siglos.
Me siento realzada cuando a tu sexo bajo.
Me veo deseada cuando tu daga enardezco.
Me juzgo disoluta por mi ritmo lascivo.
Me place que dirijas mi nuca con tus manos.
Me hago mariposa con tu músculo en fiebre.
Me encanta la impudicia de besarlo sin fin.
Me llena corromperme para atizar tu vicio.
Me priva encanallarme con tu flor en mi glotis.
Me chifla rebañar lo negro de tu pozo.
Me excita regularme por regla de tu éxtasis.
Me enloquece fumar con tu filtro de amor
…por los siglos de los siglos.
Tu mazo rezumando… ya tocas campanilla.
Mis labios le menean… ya vives en la gloria.
Envuelto por mi frote… ya visionas edenes.
Trenzado de caricias… ya sueñas imposibles.
Palpitando animal… ya vuelas al nirvana.
Por el cielo de boca… ya corres al misterio.
A mi cara penetras… ya cautivas la imagen.
En espera del éxtasis…ya lo pospones siempre.
Tu cola es lo primero… ya tiembla el universo.
Las lágrimas de gozo… ya llegan gota a gota.
Tu rocío de néctar… ya riega mi garganta.
Comulgamos unidos… a dos y para siempre
… por los siglos de los siglos.
jueves, 3 de junio de 2010
historias de un tren
En el sueño iba en el tren y de repente en la primera parada del trayecto, vio su cara. Nítida, seria. Fue una suerte ir en la parte trasera del vagón. Empezó a saludar con la mano como si le fuese la vida en ello, gritándole con palabras que no salían de su boca. Él miró y empezó a sonreir y a saludar, el tren se movía, era como revivir la despedida incierta del último día que se vieron, una vez más. De repente el tren se paró. Ahora, ella, pálida comenzó a reflexionar acerca de seguir sus impulsos y bajarse del tren, abrazarlo, besarlo (por qué no) y olerlo. Pero su historia, la de ellos dos, y su ilusión se habían acabado hacía tiempo. Así que justo cuando estaba en la puerta dispuesta a salir, las puertas se cerraron y con ella toda esperanza de volver a verle, el tren empezó a moverse. Entonces...
lunes, 31 de mayo de 2010
de los caballos y otros demonios

Ya no volveré a mirar igual a un caballo. Según el libro Super Freakonomics, los caballos hubiesen sido a finales del siglo XX el enemigo público número uno. No solo porque la gente moría atropellada (se deduce que en Nueva York moría más gente atropellada por caballos que hoy en día en accidentes de coche) sino porque estos eran responsables de las moscas, estiércol y orina que traían con ellas nuevas infecciones a las ciudades. De hecho, si en el siglo XX se hablaba de contaminación, las personas tenían en mente la contaminación generada por los caballos. Y sus flatulencias, como las de las vacas, son una de las primeras causas de contaminación ambiental del planeta. ¿Distracción o realidad? Lo cierto es que estamos tan ensimismados en nuestra época, nuestro siglo y nuestra cultura que no vemos más allá. Vamos, que dejemos de creernos especiales es la moraleja.
Otra moraleja del día: solo quedamos unas pocas rebeldes, pero el ayuntamiento de Sevilla no podrá con NOSOTRAS. Si hace falta coger el de montequinto se coge el autobús de montequinto, pero no pienso ir a
jueves, 6 de mayo de 2010
HARTA

A veces no podemos evitar decepcionarnos. En el mejor de los casos lo hace una película, un mal libro, una nota. En el peor, una persona. Un amor. Decía Walt Whitman que debemos aceptar la realidad sin cuestionarla. Pero qué pasa cuando en esa realidad solo hay sombras y no se ve nada claro? Debemos seguir aceptándola? Yo quiero averiguar, y seguir investigando los porqués de estas pequeñas decepciones.
Algunas mujeres, inevitablemente, a medida que pasan los días junto a alguien que les atrae comienzan a sentirse inseguras, ya no se muestran como son y, como consecuencia, acaban siendo pasto para libros de mala literatura. Amores imposibles, les llaman. Pero nada más lejos de la realidad, no existen. Quien lo crea tiene una gran e infinita excusa para darse durante el resto de su vida. Pero ¿qué pasa con la lucha? Con el ¿todo vale en el amor y en la guerra? ¿con el romanticismo gastado y a veces tan necesario incluso con el chico de la discoteca?. Se muere.
Y después todo acaba y nadie se hace preguntas, nadie se llama, nadie se vuelve a mirar a la cara. Porque tienen miedo al futuro o quizás lo tengan del pasado. Esas personas que solo viven en el presente no pueden evitar los otros dos espacios temporales y sin embargo presumen de hacerlo. Pero os diré una cosa, no está bien hacerlo utilizando a los demás. No está bien. Y la sociedad les deja, nosotros les dejamos hacerlo. Uno de esos hombres que solo sirven para eso, me decía una amiga hace poco. Y yo pensé: ¿Tan poco valor se dan a ellos mismos? ¿Quién pondrá el punto final o al menos le dará una buena bofetada a su indolencia?